10 dic. 2015

Viajes: Volví a La Rioja, provincia de mis raíces


A la provincia de La Rioja había ido una vez y fue cuando cumplí los quince años. Este año, en enero, fui a pasar mi cumpleaños número dieciocho y además de revivir momentos y emociones en la tierra de mis raíces, conocí y descubrí cosas que cambiaron mi vida. Sinceramente, haber viajado a esta provincia junto con mi familia, fue una de las mejores cosas que hicimos en el 2015 y ahora les voy a contar por qué.


Horas antes de llegar estábamos pasando unos días en Córdoba y para el quince de enero, un día antes de mi cumpleaños, ya estábamos viajando en el auto hacia tierras secas y cálidas riojanas, como le decía cuando estaba en primaria.
Ubicada en el noroeste de Argentina y haciendo límite con Chile, La Rioja forma parte de nuestros mejores paisajes, vinos y aceitunas.

Tierra originaria de diaguitas —agricultores y sedentarios—, capayanes —sedentarios y artesanos— y olongastas —también agricultores—, pueblos originarios que fueron invadidos primero por el Imperio Inca y luego por las conquistas españolas, resistiéndose a estos últimos como Cachalquíes, provocando enfrentamientos que conformaron varias guerras durante muchos años.


Costa riojana

En enero fui a pasar unas semanas a la "costa" riojana, un conjunto de pueblitos medios desolados pero llenos de historia y tradición. También pasé días en Sanagasta y en la ciudad de La Rioja; padecí calor —pero el calor seco, no el húmedo que te destruye como en Buenos Aires—, conocí lugares nuevos, probé vinos, comí aceitunas, higos, frutos secos, uvas, algarrobo y nueces; comí pan casero de los buenos, empanadas riojanas, asado, tortillas, barro luco; también conocí personas y charlé y conviví con la gente local. Además, cumplí el sueño de conocer el pueblo de mis raíces: Ismiango, lugar donde nacieron mis bisabuelos y mi abuelo paterno, hijos de diaguitas y españoles.

Durante esas semanas que visité la costa, estuve hospedada en esta casita en el pueblo de Pinchas, donde nació mi papá.
Y tenía esta vista.

Uno de los vecinos, presta su bicicleta al pueblo. El que la necesitaba la podía usar siempre y cuando la volviera a dejar ahí, en su lugar. Yo la llamo la bicicleta pública (?).

Las cabras salían corriendo de mí.

Estaba lleno de hermosas lagartijas.

Y estos saltamontes gigantes... cuando salió volando me cagué toda.

Esos peces me chupaban los pies. Se los juro.

Fuimos a un lugar con degustaciones gratis. La chica que atendía observó cómo me comí casi todo (todo).

Subí a los cerros, estuve entre las sierras y pasé tiempo en contacto con la naturaleza y viví entre ruinas. Cuando pasé mi estadía en la costa, no podía creer la tranquilidad y la sencillez con la que vivía la gente.

30/01/15
"Es increíble ponerse a pensar en la simpleza de este lugar. Vas caminando por la calle y a la derecha te encontrás con uvas y a la izquierda con duraznos o tal vez una higuera llena de sus frutos maduros. Más adelante, si seguís caminando, hay un árbol de algarrobo ¿qué es esto? Pensás. Mordés uno... es dulce y seco. Seguís caminando hasta llegar a la plaza del pueblo y el lugar está lleno de olivos y aceitunas, casi como si fuesen una plaga. En ese momento te das cuenta de que a veces la tierra nos regala todo eso que no solemos valorar. Y te das cuenta de que vivimos en una tierra rica que da y devuelve vida. Que la riqueza no está entre o debajo de los cerros, en esas minerías. La riqueza de la tierra está en eso que vemos y es más simple: los árboles, los frutos, los pájaros, el agua que cae de las montañas y proviene de los cerros... Estar entre la naturaleza y comer un racimo de uva o un durazno, con tan solo estirar el brazo y arrancarlo, es totalmente distinto a ir hasta la verdulería y pedirle un kilo de esto y un kilo de aquello al verdulero. La naturaleza es lo mejor que tenemos".

De día, en los pueblitos, hacía mucho calor. Luego durante la noche refrescaba y tenía que taparme con una sábana. Por lo general, la gente de ahí vive de la agricultura —las familias poseen sus propias tierras dominadas fincas y trabajan para comercializar sus cosechas— y de la cría de animales, en especial de gallinas y cabras, para hacer el famoso y tradicional quesillo.





Energía eólica.

En uno de todos esos pueblitos de la costa, nació también mi papá y junto a él fui a conocer su antigua casa, sus antiguas tierras y sus familiares: primas y tíos. La tía Tita me contó que encontró, una vez caminando, una cueva donde habían manos marcadas con pintura y un par de flechas por ahí, tiradas y abandonas...
Otra tía que conocí, se dedica a viajar por el mundo y otra es docente.

La gente que vive allá, hoy es mayor de edad y por lo general, todos sus hijos viven en la ciudad o trabajan y estudian ahí. Lo único que queda en la costa son ruinas, historias y gente que tiene mucho para contar y mostrar. Son pueblos que mantienen una tranquilidad antigua. Eso sí, tiene wifi por todos lados.





La pierna de la tía Tita y su perro.



Sanagasta

Cuando fui a la ciudad de Sanagasta, lugar repleto de sierras pampeanas, me encontré con una tierra más urbanizada y poblada. Caímos justo para el famoso festival chayero y a penas se podía transitar entre tanta gente que venía de la ciudad y otras provincias. Se me dificultó caminar por la calle sin parecer desapercibida con la cámara, ya que todos se daban vuelta a verme ¡y no los podía fotografiar en paz!

Esta chica se acercó a nosotros y charlamos un rato con ella.






La ciudad

Durante mi estadía en la ciudad de La Rioja, me morí de calor —literal— ¿cómo hacen para vivir con 40°C de sensación térmica? Les juro que no me alcanza entenderlo y con tan solo acordarme se me corta la respiración (?). La ciudad, al lado de los pueblos, es lo más caluroso que existe.
La primera vez que había llegado, fue en el 2012 y el pueblo estaba luchando contra la megaminería a cielo abierto por el Famatina. Yo estuve ahí presente y los acompañé. Esta vez ya no estaban... habían ganado su lucha. Siempre van a estar en mi memoria.








Este año encontré una ciudad más tranquila —aunque demasiado transitada—. En la plaza central siempre había algún evento recreativo o musical y por la noche casi todo era una fiesta. Eran las doce de la noche y la gente seguía ahí como si fueran las ocho y claro, al otro día los negocios abrían tarde. "Es por el calor", nos explicó un amigo riojano de papá. "Acá nos despertamos tarde y nos dormimos tarde, y más en vacaciones como ahora. La noche es nuestro día o sino hay que vivir a aire acondicionado", nos habló con su peculiar acento riojano.

Carta al pueblito de mis raíces

01/02/15

"Hoy nos pasó algo hermoso, fuimos a Ismiango, pueblo de mis raíces, pueblo donde nació mi abuelo y mi bisabuelo paterno; descendientes de diaguitas y españoles. Desde que tengo uso de razón más o menos, papá me contaba sobre este lugar y La Rioja. Hoy se cumplió el sueño de conocer ese pueblito chiquito, solitario, inspirador, único, natural, inolvidable, tranquilo, especial… el pueblo costeño que tiene la mejor vista de todas; realmente superó a todos los que visitamos.
Haber estado un tiempo en ése lugar me produjo una emoción enorme, los ojos se me humedecían, era algo que no podía controlar. Conocí a mis tías, conocí a parientes y conocidos de papá que nos llenaron de emociones inexplicables; entre charlas, risas, anécdotas, recuerdos, relatos y una gran bienvenida. Nos abrieron las puertas y no solo nos atendieron bien, nos llenaron de un poco de Ismiango, ése pueblito que por ahora solo tiene siete casas que de seis son de parientes míos. Nos llenaron de un poco de sus tierras, de mis tierras. No puedo creer que un lugar tan hermoso exista, sinceramente no puedo describir todo lo que siento después de volver de ahí.
Nos dieron uvas, duraznos, quesillo de cabra, nos llevaron a conocer arriba de los cerros, nos mostraron sus cabras, nos contaron historias y nos invitaron a almorzar. Un pueblito que casi no es pueblito de tan pequeño que es, habitada por gente increíble que no vive en Ismiango por vivir, sino porque la eligen por sus miles de virtudes: porque sí, porque es el lugar es hermoso, por la vista, por la tranquilidad, porque a la noche en el cielo ves el universo completo, porque Ismiango te atrapa y no te deja ir, porque en verano es fresco, por la historia, porque es suyo, por el aire, porque caminando capaz que encontras una flecha arqueológica o alguna que otra cosita que le pertenecían a los pueblos originarios, por el paisaje, por los cerros, por absolutamente todo.
Emocionada por conocer Ismiango, con lágrimas en los ojos digo que amo este lugar con todo mi corazón y con toda mi alma, y que no dudo en volver a visitarlo una y otra, y otra y otra vez. Porque me enamoré de Ismiango".





7 comentarios:

  1. Que hermoso ver como la gente ve a mi tierra! Las fotos espectaculares, me encantaron tanto como el relato. Me gustan mucho las publicaciones de tus viajes. Disfruté mucho leyéndote :) un abrazo grande!
    PD: avisa la próxima que vengas y nos juntamos a comer unas mandarinas en la vereda (?

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    1. Muchas gracias Federico! :) dale dale, capaz en un año o más vuelva jaja

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  2. Hay que dejar de robar con "no sabía que ponerme y me puse feliz" por lo menos 10 años.
    Medio colonial todo no? no es lo mio. Soy mas del sur yo.

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    1. JAJAJA esa frase trucha... está por todos lados. Pero por eso me llamó la atención, porque está por todos lados. La vi por acá, la vi en La Rioja, la vi en Bariloche y vi fotos que anda también por toda latinoamérica.
      Sisi medio colonial todo, tiene muchas características propias, es lindo. Pero claro, ya imaginé que preferías el sur SI NO TE GUSTA CÓRDOBA ¬¬ jaja

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  3. ¡Hola amor! Qué lindas fotos sacás, te tengo una envidia :( jaja.
    Y quizás los peces solo querían besar apasionadamente tus pies porque son muy lindos jaja.
    No, hablando en serio, te cuento: yo el verano pasado viajé al sur y es increíblemente hermoso los rincones que tiene la Argentina, los cuales muchas veces no sabemos apreciar. Uno siempre asume que lo bueno está afuera cuando nosotros tenemos también un montón de cosas hermosas para disfrutar.
    No sabés lo que era ver el agua de montañas transparentes, fría y perfecta. Las playitas de piedra -que te obligaban a quemarte o a meterte al agua- y la paz de las personas. Conocí mucha gente que era de allá o viajaba.
    Mi papá es de Tres Arroyos, pero durante un tiempo estuvo viviendo en La Rioja porque mi abuelo trabajaba con campos y siempre tenía que ir y venir por el país, o al menos eso tengo entendido. De hecho este verano vamos a ver si vamos a Córdoba o más al Norte ^^
    Te mando besitos 7u7

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    1. Ah, por cierto, te etiqueté en un Book Tag por si lo querés hacer, así volvés un poco para el lado de los libros (?)

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    2. Siii te juro que a veces lo pienso y digo: "qué suerte tuve de haber nacido acá" TODO ES HERMOSO<3 cada provincia con sus características, con su estilo, con sus paisajes... aayy me encanta TODO! Así que tu papá estuvo un tiempo por allá? Jaja qué genio! Siempre me acuerdo de las caras que puso en las fotos que subiste a ig y me tiento!
      Uy qué lindo Córdoba<3, ojalá vayan y lo pasen lindo! :)
      Mirá, lo del booktag no te prometo nada jajaja me vas a matar si te digo que no leí más de dos libros este año? Imposible hacerlo u_u

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