27 mar. 2016

Crónicas Universitarias: Segundo primer día

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Después del gran éxito de "Mi primer día en la universidad" en la que les relaté mi experiencia en el primer día de cursada en el CBC, hoy les traigo una segundo entrega titulada: "Segundo primer día en la universidad". Y no, no es como el UPD (último primer día) que festejan los chicos de secundaria y tampoco les voy a traer un post así todos los años, solo que esta vez creí necesario hacerlo porque empecé a estudiar en la facultad de ciencias sociales y soy nuevamente "ingresante" —no me alcanzó con serlo solo el año pasado—. Además, en esta entrada, les está escribiendo una universitaria mucho más experimentada que aquel primer post que leyeron de la sección.


Déjenme decirles que ahora leo el primer post de Crónicas Universitarias y pienso: "what? ¿Esta era yo?" A penas estaba rompiendo el cascarón del huevo y era toda una novata. Una simple e inocente novata.
Cursé el CBC en Avellaneda y esta chica del conurbano que les está escribiendo, sintió que viajar al microcentro porteño para cursar el resto de la carrera, era un desafío nuevo. Vamos, todos saben y conocen del quilombo que les estoy hablando. No solo se trata del sacrificio de viajar de casa a la facultad, sino de los conflictos del tráfico que hay todos los días. Y peor aún, cuando viene Obama, el presidente de Estados Unidos, y vos sí o sí tenés que ir a cursar, y no andan los subtes y los colectivos tienen que meterse por otras calles que no conocés para avanzar.

El día que fui a inscribirme con una compañera, un chico del centro de estudiantes nos dio una mano y de paso, nos comentó cómo era ser estudiante de Ciencias de la Comunicación en la UBA, cuáles materias eran las recomendables para empezar y nos acompañó a recorrer el edificio, que por cierto, todavía me cuesta orientarme ahí dentro. La facultad es bastante amplia y repleta de aulas y pisos; que planta baja, que primer piso, que segundo, que escaleras, que ascensor que anda mal y los bomberos tienen que venir a rescatarte, que bufet, que auditorio, que departamento de alumnos, que biblioteca, que patio...


El primer día llegué una hora antes y me encontré con una facultad vacía. Era a la mañana temprano y al parecer, no todos son tan ansiosos como yo. En mi mano estaba el papel con mis horarios y las aulas asignadas; entré y de repente ya no me acordaba ni sabía para dónde tenía que ir. Me acerqué al mapa y terminé doblemente confundida... ni siquiera logré encontrar los baños. Así que volví a salir del edificio y me senté en las escaleras de la entrada.
Me sentí perdida, desorientada y algo tonta; pensé que ocurrió así porque era el primer día y estaba algo nerviosa. También pensé que esto solo me iba a pasar en el CBC pero no, me sentí ingresante otra vez. Ahora que lo pienso, creo que voy a escribir un manual de "cómo ser ingresante otra vez".

Cuando llegó mi compañera Giuliana, quien cursó conmigo el año pasado —y pensar que la conocí en Sociología, una mañana de mayo en que la profesora de prácticos nos pidió que hiciéramos grupo. Yo estaba charlando con una compañera y nos faltaba alguien más, así que no lo dudé ni un segundo y sin saber quién teníamos al lado, le pregunté: ¿querés hacer grupo con nosotras? Y así es como la vida te hace conocer a una persona y después, cuando ni te das cuenta, sigue el camino al lado tuyo—, ambas decidimos deambular por la facultad hasta lograr encontrar nuestra aula. Obviamente terminamos preguntando.

El primer día me sentí rara, perdida y nerviosa... empezar algo no es muy de mi agrado; pero veámosle el lado bueno, esta vez no me choqué con ningún cartel al bajar del bondi como el año pasado, ¿se acuerdan?

Y ahí estaba yo, sentada en un aula, con un cuaderno y una lapicera en mano, esperando por aprender... esperando por continuar mi camino como estudiante y futura profesional. En ese mismo instante estaba cumpliendo lo que siempre quise, cuando dije que "cuando sea grande voy a ir a la universidad".

Hoy voy a la facultad y descubrí que la universidad no es un mundo, sino que es un universo en el que predominan los planetas denominados "facultades". Yo, por ejemplo, vivo en el Planeta Sociales.

La vida en sociales —abreviado fsoc—, por la mañana es escasa. Yo me inscribí a los prácticos en el turno mañana, pero por problemas de escasa oferta académica, tengo los teóricos a la noche. En un principio me resultó rara y algo incómoda la idea de cursar a la noche. Y ni hablar de mis conocidos y familiares que me insistieron que era la peor idea.
Hasta que cursé el primer día a la noche, mi impresión cambió por completo. Cursar a la noche en Sociales es genial. A partir de las siete de la tarde es cuando hay más vida en este planeta y la buena onda se siente por todos lados. Incluso, en el patio, hacen festivales o se juntan a comer algo y a tomar birra. Apa, mirá vos.

Todos van caminando por los pasillos de una manera despreocupada, van por ahí como si estuviesen en casa y transmiten algo que me hizo sentir bien. Yo el primer día estaba algo asustada hasta que sentí las buenas vibras de sociales. Y ahí es cuando me di cuenta de que estaba en mi segunda casa. En un lugar maravilloso en el que no solo se estudia y se crece, sino que se construye pensamiento crítico, conocimiento y futuro. Y qué lindo fue escuchar al profesor de Comu I decirnos: "Siéntanse orgullosos, ustedes son intelectuales. Utilicen las herramientas que poseen, para hacer un bien".

Dejando de lado todo lo bonito, mi primer día no fue todo color de rosas, también fue algo bajón.
Según algunos profesores, estudiar esta carrera es tener que enfrentarse a la peor era de la comunicación de la historia en la que estamos viviendo: periodistas berretas, programas basuras de televisión y medios masivos manipuladores. Después, el profesor de teórico de Derecho nos dio con un caño y el de Comu I nos avisó de ante mano que nuestra realidad es bastante triste. Lo único que rescato, es que nos pidió ser optimistas y ayudar a que esta era de la comunicación en la que estamos atravesando, cambie para bien. Aunque parece algo imposible, claro.
De igual forma, la vida de un estudiante de sociales no es muy colorida ni muy feliz. Después de todo, estudiamos a la sociedad, ¿qué más se puede esperar?

Me pregunto qué diría de mí, la pequeña Aylu de 10 años... o la Aylén de 16 años, que fue la que decidió qué era lo que quería para mi vida. También me pregunto qué diría mi futura yo, cuando vuelva a leer este post, en un par de años.

No sé qué es lo que va a pasar de acá a fin del cuatrimestre o de acá a fin de año, solo sé que es el principio de muchas cosas grandiosas.

Cualquiera que esté por comenzar a vivir esta hermosa etapa de la universidad, haya comenzado o todavía le quede tiempo, puede charlar por privado conmigo si es que lo desea. Si tenés dudas, algunos miedos o querés saber más sobre el mundo universitario, estoy en twitter y en facebook, ¡no dudes en mandarme un mensaje!

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19 mar. 2016

Crónicas universitarias: Preguntas y respuestas (I)

5 comentarios:
Hace tiempo, en crónicas universitarias, les había dedicado un post a todos los que leen la sección y lo finalicé pidiéndoles que me hagan preguntas con respecto a la universidad, así nos volvíamos más interactivos. Estas preguntas puede que les sirvan de algo y si así no lo hicieran, los invito a que me interroguen en este post así para la próxima hago otro "Preguntas y respuestas" y armamos una serie.

Lamentablemente yo no tengo letra linda como todas las chicas, por eso prefiero escribir en cursiva, pero es inentendible.

¿Cómo haces para que te entren ganas de estudiar o que no te aburras en el proceso?

Muy pocas veces tengo ganas de estudiar, la mayoría de las veces que me senté a estudiar lo hice por responsabilidad y no porque quisiera o tenga ganas. Sin embargo, me propuse ver al estudio como algo positivo y no como una tortura. Siempre intento sacarle lo mejor a todo y la verdad, si no miro con ojos claros el momento de sentarme a estudiar, le voy a escapar a toda costa y eso perjudica a mi meta: ser una profesional. Por eso pienso en mi elección: yo elegí estudiar. Luego pienso en mi responsabilidad: elegí ser profesional y tengo que estudiar para serlo; después de todo, lo que estudio se supone que tiene que ver con lo que me gusta (algunas cosas no del todo), a menos que sea una clase de química o matemática de lo cual soy malísima (por suerte no tengo materias como esas) y ahí sí sería una tortura sentarme a estudiar.
Durante el proceso, es imposible no aburrirse. De hecho, casi siempre, con tan solo leer el título, ya estoy bostezando y se me caen las lágrimas del sueño (?). Por eso, cuando me aburro, busco algo para despejarme por un momento y luego cuando vuelvo a sentarme a leer los apuntes, ya no es lo mismo.
La verdad es que me cuesta mucho hacerlo, pero lo intento todos los días para formar un hábito de unas poquitas horas por día. Así me acostumbro, aprendo algo nuevo cada veinticuatro horas y no me atraso con las materias jamás.


¿Te resulta difícil no distraerte con boludeces como la computadora, televisión, celular, etc.?

La distracción es inevitable. Yo creo que todos nos distraemos e incluso cuando estamos por comenzar a leer el libro, buscamos inconscientemente cualquier excusa o cosa para distraernos. Todo es más interesante que leer eso que debemos. Nos pasó y nos pasa a todos. El celular, la compu y la tv son nuestras mayores tentaciones y yo creo que a la hora de evitarlos hay que tomarse las cosas en serio y alejarnos lo más que podamos de ellos durante la hora de estudio. Por ejemplo, yo cuando estudio me siento en una mesa alejada de la televisión y dejo mi celular en mi pieza —apagado o en silencio—. La computadora es algo inevitable de dejar porque siempre la utilizo para buscar información sobre lo que leo o me genere curiosidad, pero siempre caigo en la tentación de revisar twitter y facebook cada cinco minutos. Yo creo que todo eso depende de nuestro autocontrol y de tomarnos en serio lo que estamos haciendo.
Si estudiamos bien y sin distracciones absurdas durante el tiempo que nos propusimos, después vamos a poder descansar y distraernos todo lo que queramos. Yo prefiero pensarlo así: primero obligaciones y luego el ocio, para disfrutarlo mas. Eso sí, siempre me permito una pausa-descanso para despejarme mientras estudio. En ese momento miro un rato la tele o reviso el celu. De esta manera manejo mejor mis tiempos y mi concentración mejora, porque mi cabeza se despeja de vez en cuando.
La clave es despejar la mente de vez en cuando para no saturarse, tomarse las cosas con responsabilidad y pensar que el estudio es algo positivo y constructivo, no una tortura.


¿Tenés algún horario de estudio que implementes día a día?

Soy enemiga de las rutinas, no puedo tener horarios fijos y repetitivos, no puedo tener agendas estrictas que me obliguen a hacer tal cosa en tal día y en tal horario, todos los días. Todo eso, siento que me destruye de alguna forma. Prefiero la espontaneidad y la auto-organización. Por jemplo, cuando llego de la facu tomo algo y descanso o duermo para recuperar energía (esto era cuando volvía a la mañana porque cursaba muy temprano, imagínense que me levantaba a las cuatro, entraba a las siete y salía a las nueve). Luego hago alguna que otra cosa en casa o salgo. Cuando ya me siento con energías, me pongo a estudiar. También es depende de cómo se den las cosas o cómo me siento emocionalmente (?). Hubo días que llegaba de la facu con muchas pilas y me ponía a estudiar y no me importaba la hora, aunque eso sí, no recomiendo estudiar a la noche y no dormir. Es lo peor que pueden hacer. Un estudiante exitoso duerme y come bien, se mantiene activo y estudia un poquito todos los días. Eviten las rutinas, se van a sentir mejor. Aunque hay personas que las prefieren o estudian toda la noche porque se concentran mejor. Yo, por lo menos, intento evitar esas opciones y estudiar se me hace mejor desde que dejé de hacer eso.
La clave está en estudiar un poquito todos los días, pero en el momento que quieras.


¿Qué materia es la que más te gusta hasta ahora?

Creo que algunos ya lo saben y de hecho se notó bastante durante el año pasado. En el Ciclo Básico Común cursé 6 materias y estudié un poco de todo: Pensamiento Científico, Sociología, Semiología, Economía, Sociedad y Estado, y Piscología. La materia que más me gustó en cuanto a contenidos, profesores y cursada fue Sociología, una materia odiada por muchos, incluso por los estudiantes de ciencias económicas. Sociología es pesada, puramente teórica en la que lees como nunca: autores como Carlitos Marx, Weber, Durkheim, Foucault, Hegel, entre otros. Estudias al capitalismo, datos históricos y distintos conceptos sociológicos como esfera pública y privada, la "mcdonalización", el eurocentrismo, el imperialismo, la cultura de masas, los campos culturales en la sociedad, los medios masivos de comunicación, los usos de la inseguridad, entre otros. Casi todas las cátedras de sociología, por lo menos en la universidad a la que voy, la mayoría son marxistas. Así que salís medio por la puerta izquierda.
Todos los contenidos se ven como forma y transformación o manipulación de la sociedad. En sociología, estudié ciertos aspectos, procesos, sucesos y conceptos que modificaron o impactaron a la sociedad a lo largo de todo este tiempo. Es decir, con esa materia estudias a la sociedad científicamente y yo amé todo eso.
Este año me anoté a materias que seguramente amaré mucho más, así que en un par de meses les cuento qué tal.


En fin, ahora los dejo para que ustedes contesten las mismas preguntas, y de paso que me interroguen nuevamente para el próximo "Preguntas y respuestas" de Crónicas Universitarias.
Saludos.
¡Maratón de Crónicas Universitarias! ¡Estén atentos que el próximo post se viene con algo que les va a gustar!
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16 mar. 2016

Crónicas universitarias: Crisis universitaria

16 comentarios:
Después de estar media desaparecida, acá estoy. Terminé el CBC y acá estoy. De repente me dieron ganas de no actualizar más el blog... pero acá estoy.
Acá estoy después de haber pasado por una "crisis universitaria" o una "crisis vocacional", como quieran llamarla. Quise escribir para esta sección mucho antes, pero estaba con la cabeza en otro lado y ya es un poco tarde subir lo que tenía pensado, ya que la mayoría empezó a cursar y no tendría sentido compartirles a esta altura lo que tenía planeado.

Pero bueno, acá estoy. Estuve rindiendo la última materia del Ciclo Básico Común de mi carrera por el curso de verano a distancia y sufrí un poquito (mucho). No fue muy divertido estudiar con el calor que hizo en febrero, tampoco fue divertido enfrentarme a una materia (por segunda vez) que me hace sentir insegura, y no solo de mí misma, sino de la carrera que elegí. Y es por eso que todo este tiempo estuve sobre el borde de un abismo. La pasé mal. De repente sentí que esta carrera no era para mi ni tampoco la indicada y estuve a punto de cambiarla; pero acá estoy, sigo siendo estudiante de Ciencias de la Comunicación y el 21 de marzo comienzo oficialmente la cursada del segundo año... o del primer año, sin contar el CBC. 
Después de todo, en la facultad de sociales se me acercan con una sonrisa y me preguntan con cariño: ¿Sos ingresante, no?
La Universidad de Buenos Aires hace que seas ingresante dos veces en tu carrera: primero cuando hacés el CBC y después cuando comenzás a cursar las materias comunes de tu carrera. Así que soy ingresante... otra vez.

La vida universitaria está llena de subidas y bajadas, también de piedras en el camino, problemas que resolver y miedos que enfrentar. Empezar y cursar es lo más hermoso y divertido (es la parte favorita de todos, porque es lo más fácil) pero estudiar, aprobar, sobrevivir y sobre todo RESISTIR, es otra cosa. En el camino te chocás con profesores (como me pasó a mí) que te hacen dudar de que la carrera es para vos. Jamás pero jamás dejen que un profesor los haga sentir mal. También en el camino te chocás con materias complejas y no tan "disfrutables"; o te chocás con un montón de papeles y trámites que te querés matar (por lo menos la UBA es así de burocrática), y lo peor... la oferta académica. Hace unos días viví en carne propia, el sufrimiento de todo estudiante: la tortura de la inscripción a las materias vía el Siu. Al ver la oferta, casi me muero.

Eso que ven ahí es mi intento de organizar los horarios para que me queden todos "seguidos".

Me tocó vivir lejos de la facultad y esa es una piedra más para la vida universitaria que muchos enfrentan, porque la oferta no ayuda mucho cuando hay clases teóricas solo a la noche, por ejemplo. De todas formas me las puedo arreglar, pero son nuevos desafíos que debo enfrentar y dependen de grandes sacrificios de mi parte.
Estoy por comenzar nuevamente otra etapa y me resulta difícil procesarlo todo... tal vez por eso estoy sufriendo una crisis universitaria: soy joven y tengo que tomar decisiones importantes para mi vida y tengo miedo de equivocarme... pero no tengo miedo de intentar y por eso llegué hasta acá. Acá estoy, en el mismísimo momento que siempre soñé vivir. Hace un par de años atrás moría por estar en la universidad y ser estudiante de la UBA... y acá estoy.

Creo que todos en algún momento somos inseguros de lo que elegimos y dudamos de ello y de nosotros mismos. La crisis universitaria es real y me pegó fuerte, pero acá estoy, lista para volver a empezar y lista para seguir formándome como profesional; aunque las inseguridades sigan existiendo.
El año estudiantil recién comienza y presiento que se vienen múltiples experiencias, nuevas anécdotas e historias para contar, nuevas personas para conocer y nuevos profesores a los que admirar/detestar. Por eso quiero pedirles que me sigan acompañando con esta sección, que las crónicas recién empiezan.

Estoy pensando realizar una maratón de crónicas universitarias, tal vez suba varios post de la misma sección durante estas semanas y el mes de abril, en donde voy a exponer varios temas y experiencias nuevas; también voy a compartir el post que les debo sobre las preguntas y respuestas. Estén atentos al blog en estos días y de paso cuenten qué tal fue su primer día en la universidad. Ustedes ya saben cómo fue el mío :)

Quiero agradecerle a Nati Beroiz (estudiante de Comunicación y de Edición) del blog Khaleesi Geek por haber sido mi tutora (sin querer) desde mucho antes de empezar la universidad. Ella fue un gran soporte y apoyo a lo largo de todo este proceso que fui llevando desde el año pasado. No solo respondió todas mis dudas (hasta las más ridículas jaja) sino que compartió conmigo muchas experiencias y opiniones que me enriquecieron. También hizo que mantuviera la calma y no entrara en pánico en mis peores momentos del CBC. Gracias Natu, sos una genia.
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