24 dic. 2015

Felices fiestas

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Hace un mes que estoy de vacaciones y se nota por mi constancia en el blog. No paro de sentir ganas de escribir y tengo decenas de ideas y post que están casi al dente para ser compartidos para ustedes. Tengo muchas ganas de contarles todas las cosas que tengo pensadas para el año que viene y ¡AHHH va a ser lo más! Aunque claro, no paro de reflexionar y ponerme a filosofar un poco sobre lo que fue este año, ¿ustedes ya lo hicieron? No me digan que no.

En diciembre del año pasado ya debatimos un poco sobre el significado de la navidad y el sentimiento de despedir un año y hoy, después de vivir 365 días distintos llenos de nuevos aprendizajes, tengo algo nuevo para decirles: a pesar de que en la época de fiestas no todas las familias la pasen bien, a algunos les falte algo o no fue el mejor año para todos; es una buena época para ponerse a pensar y darle importancia a las cosas buenas que tuvimos y vivimos durante el año. Más allá, fuera de todo el sentido comercial y consumista de estas fechas —que personalmente no avalo—, hay algo que es valioso y que muchas veces no se ve en algo material y que nunca lo vamos a encontrar envuelto en papel.

Todo el mundo sabe qué significa realmente la navidad y qué es lo que significa para el capitalismo y para muchos niños que piden sus regalos. La navidad y las fiestas, no es lo mismo para todas las familias y yo creo que ustedes tendrán su opinión personal sobre estos festejos, así como yo también tengo la mía. Creo que lo importante acá es que las disfrutemos, sin importar nada.
Vos estás acá leyendo esto desde una compu o celular y hay quienes no tienen nada de eso. Seguramente en estos días comas más de lo normal y recibas algo de tus familiares abajo del arbolito. Seguramente te andarás quejando por lo que te pasa o te pasó, que este fue un año de mierda... blah blah. Pero estás acá y hay quienes no lo están. Tenés la oportunidad de vivir otro año más, de reunirte con los que querés —por ejemplo, yo me junté con mis amigas a lo loco y fui a visitar a conocidos y familiares que quiero—, de hacer lo que te gusta, de terminar el colegio, de empezar la facultad, de salir a divertirte, de viajar, de conocer lugares y personas, de estar con tu familia y amigos, de tener salud y un hogar.

A pesar de todo, no nos damos cuenta de que seguimos acá porque nunca nos faltó lo indispensable para vivir y yo, desde lo más profundo de mi corazón, no puedo estar más agradecida por eso.
Este año mis padres se separaron y se volvieron a juntar. Yo por un momento creí que nuestra familia se iba a romper para siempre pero no fue así: hoy estamos juntos. Tengo a mi mamá y tengo a mi papá conmigo y eso es lo más hermoso que me pasó en el año (y en la vida) y estoy feliz y súper agradecida por todo lo que siempre me dieron y me dan. Aunque este año la salud no haya sido lo que más tuvimos, hoy estamos juntos para disfrutar de las fiestas. Sería medio difícil envolverlos a los dos y ponerlos debajo del arbolito antes de las doce de la noche, ¿alguien me ayuda?

Este año viajé al centro y al noroeste de mi país, empecé la facultad y mi carrera universitaria, conocí personas nuevas, me amigué más con mis amigas y amigos, salí y disfruté, me divertí, crecí y aprendí mucho. También vi a nuestra sociedad revolucionar y evolucionar poco a poco contra el patriarcado —#NiunaMenos—, vi a una sociedad más politizada y tuve la oportunidad de participar como fiscal de mesa en las elecciones presidenciales de octubre y para mí fue una experiencia increíble, luché junto con dos mil quinientas personas contra los zoológicos, y me decidí sobre qué es lo que quiero hacer por el resto de mi vida: mejorar a la sociedad y cambiar el mundo.

Creerán que estoy loca pero no tienen idea de lo mucho que me gusta y me importa lo social y lo cultural. Y para mí, la vida tiene mucho sentido porque tengo la oportunidad de mejorar el lugar en el que me tocó nacer. Sí, la acción y el hacer son una de las tantas claves para la felicidad. Haciendo lo que queremos, lo que nos gusta y lo que necesita el mundo siempre nos va a hacer feliz.

Seamos agradecidos, veamos siempre lo bueno y lo mejor que tenemos y nos pasó. Claramente todos vivimos situaciones feas este año, ¿pero no creen que lo más importante es todo lo lindo que nos pasó? Yo sí y por eso hoy estoy re contenta por estar acá, por tener este blog, por estar con mi familia, por tener a mis amigos cerca, por estudiar lo que me gusta y obvio por comer mantecol también.

¡Felices fiestas, que tengan una hermosa navidad y un nuevo año increíble! Les deseo lo mejor, gracias por tanto.
Aylu.

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21 dic. 2015

Entrada en conjunto: Propósitos 2016

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Hace unas semanas, Fedra del blog Siempre hay palabras, se contactó conmigo para proponerme escribir una entrada con nuestros propósitos para el próximo año. Ella es lectora de crónicas universitarias y me comentó que en el 2016 va a empezar la misma carrera que yo... ¡Comunicación social! Así que le deseo lo mejor a mi futura colega (?) y espero que mis posts sobre mis aventuras universitarias le hayan ayudado.


Propósito 1: Leer más libros por placer

Este año lo comencé totalmente desorganizada y con la cabeza dada vuelta. Luego empecé la universidad y la densa lectura diaria de los kilos de apuntes y libros no me dejaban ganas de leer algo que a mí me gustara. Así que el año que viene espero poder leer un par de libros que ya tengo en mi lista, pero esta vez encontrando algún momento en mis tiempos para no dejarlos por la mitad. Es decir, organizarme mejor, porque soy un desastre.

Propósito 2: Hacer crecer el blog

Hace unos días cumplió su primer año y estoy muy feliz de escribir acá. El año que viene quiero seguir escribiendo con más constancia pero esta vez con más contenidos sociales. Claramente corro el riesgo de no ser muy leída por la comunidad, todos saben que el 95% de BUA y CBA son blogueros de reseñas literarias y que gran mayoría visita blogs así, por lo tanto hay veces que soy ignorada. Pero pienso convertir el blog en un espacio interesante, innovador y positivo, para que visitarlo se vuelva un placer y no una obligación. Tengo muchas ganas de que crezca e incentive a los demás a escribir sobre todo un poco o un poco de todo, así bien varieté y que juntos cambiemos el mundo (?).

Propósito 3: Irme de viaje y sacar más fotos



Me encanta viajar y siento que soy un pez en una pecera sucia si no salgo del lugar en el que estoy por mucho tiempo. La rutina me mata y siempre necesito liberar a mi hippie interior (?).
Cuando hablo de viajar no hablo de turismo o vacaciones cinco estrellas, hablo de conocer un lugar y readaptarme a él como lo hice en Córdoba y en La Rioja.
Para enero, con mi familia íbamos a viajar a San Luis pero se nos pinchó el viaje y ahora me siento vacía, tenía muchas ilusiones de conocer la provincia, escribir sobre ella y fotografiarla. En otro momento será. Sin embargo, tengo la esperanza de que algún día o alguna semana se me de algo para salir por ahí con mi mochilita, mi cuaderno y mi cámara.
Eso sí, andaría necesitando una cámara nueva porque la que tengo no da para más y lo peor: tengo la lente rayada. Así que tengo a una periodista de viajes interior que está literalmente en crisis.

Propósito 4: Conseguir trabajo

Tengo pensado que para cuando ya haya metido un par de materias del segundo año de Comunicación, voy a empezar a tirar currículums por varios lados. Mi objetivo es conseguir algo en alguna redacción o comenzar a adentrarme en lo que sería el periodismo, para ahorrar dinero para mis futuros viajes como mochilera.

Propósito 5: Ir a Barrio Adentro

En mi facultad, hay una agrupación política de la cual me interesa, que siempre realizan actividades comunitarias con el apoyo de estudiantes universitarios para ayudar a la gente y cambiar el mundo. Ustedes saben que mi filosofía es esa y que me encanta la política, así que no tengo ni la menor duda de tirarme a la pileta de una y empezar a hacer algo que me gusta. Seguramente vaya a barrios humildes a dar clases de apoyo escolar a los chicos en los comedores. Por el momento es eso y ya están avisados que seguramente comience a escribir mis experiencias y animar a que más gente se sume a cambiar el mundo participando en actividades comunitarias para mejorar nuestra sociedad.

Propósito 6: Hacer etnografía


Puede que este esté conectado con el propósito de irme de viaje y es que no puedo ser más predecible. Tengo ganas de irme de viaje, visitar a las comunidades de los pueblos originarios de nuestro país y pasar tiempo con ellos, aprender de ellos, entrevistarlos y analizarlos. La etnografía es la ciencia que estudia y describe los pueblos y sus culturas, yo seguramente en algún futuro sea alguna especie de etnógrafa rara que estudió comunicación y le gusta escribir. Le conté esto a mis viejos y me dijeron que estoy loca, pero que me apoyan. Más les valía (?).
Por si no lo sabían, tengo tatuada la bandera de los pueblos originarios en el corazón.



En realidad tengo quinientos mil cuatrocientos dos propósitos, pero creo que esos son los más importantes. Si bien sé y soy consciente que es casi imposible lograrlos a todos, tengo la certeza de que la mayoría están a mano.
Los invito, junto a Fedra, a que escriban sus propósitos 2016 y se animen a compartirlos.

Se viene fin de año y todos nos volvemos filosóficos, así que también los invito, a todos aquellos que aún no se animaron, a que escriban una entrada filosófica en su blog con algún tema a elección y con una reflexión libre. Este es el link para participar.




¡Felices fiestas!
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17 dic. 2015

Un año de El mundo de Aylu

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Hace exactamente un año atrás, publiqué el primer post acá. Si bien no es mucho tiempo, es el cumple-blog que más festejo porque después de tantos años en blogger, encontré mi blog ideal, donde escribo todo lo que me gusta, solo por placer, y me siento realmente cómoda haciéndolo.
La mayoría no lo sabrá, pero escribo en blogger desde el 2008 y tuve varios que terminaron abandonados.

En septiembre del 2014, mientras estaba en hora libre en el colegio, agarré mi cuaderno de escritura y me puse a idearlo. Tenía en mente qué quería: escribir por placer sobre temas que me apasionaran: viajes, literatura, cine, música, fotografía, filosofía y más. A los pocos días, se me ocurrió la idea de relatar un post semanal, sobre mis vivencias como estudiante universitaria en una sección llamada "Crónicas universitarias". Luego llegué a casa y comencé a diseñarlo; quería algo distinto a lo que estaba acostumbrada y con colores que me identificaran. Quería conformar un blog con todo lo que me apasionara para poder compartirlo... mi mundo, ¿por qué no?

Y pensé que El mundo de Aylu sería un gran nombre. Por lo menos sonaba original.
Comenzar de 0 fue un trabajo de mucha plusvalía y autoexplotación (?). Piensen que a la plantilla la diseñé yo y literalmente me volví loca. La cabecera que tengo también la hice con el photoshop y claro, escribir las entradas toma cierto tiempo y dedicación —ustedes mismos lo saben— que a simple vista no se nota.

Después, intentar que me junen un par fue el trabajo más difícil. De hecho en un año no logré mucho y tendré menos de cinco lectores fieles que vienen sin que se los ruegue (?), pero haber creado este blog, dedicarle todo mi esfuerzo y pasión, fue lo mejor que pude haber hecho. Me tocó conocer gente genial y logré aprender más sobre la escritura y centrarme en todo lo que me gusta. Cada vez que escribo algo para El mundo de Aylu siento satisfacción y pura inspiración.

Este blog es una goleada para mí y ojalá, pase lo que pase, siga escribiendo por acá muchos años más.
Gracias a los que me visitan, sepan que ustedes evitan que las arañas fabriquen sus telas (?).


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13 dic. 2015

Cultura: Hoy abrazamos al Zoo de Palermo

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Hace unas horas volví de abrazar al zoológico de Palermo de Buenos Aires y a pesar del calor y el sol que nos atacó por un tiempo, fue una experiencia linda y emocionante.
Por qué fui, se preguntarán...


Cuando era chiquita, me llevaban seguido a los zoológicos y de hecho me encantaba ir porque ahí estaban los animales que más me gustaban. Una vez, como niña preguntona y curiosa que era, les pregunté por qué los animales tenían esas caras y estaban ahí tras la rejas, y no en su verdadera casa, como yo los veía en los documentales. "Acá los animales están bien. Los cuidan, los alimentan y los curan si están enfermos, no pasa nada..." me decían.
Cuando crecí ya no me gustaba ir, no me podía creer el cuentito de que ellos estaban bien ahí, algo andaba mal con todo eso.
 ¿Por qué hay que pagar para ir a ver seres vivos atrapados, lejos de su hábitat natural, para divertirme? ¿Qué tiene de divertido un animal triste y encerrado?

Hace tiempo conocí a los chicos de Sin Zoo y vi que en diciembre iban a realizar el abrazo como todos los años y decidí ir, no lo dudé ni un segundo.



Hay gente que no se da cuenta, no toma conciencia, se quedan con el "ahí a los animales los cuidan bien" o directamente no les importa, por una mera cuestión cultural o comercial. Porque el llevar a los chicos al zoológico es algo que está instalado en nuestra cultura. Se los digo yo, que en la primaria nos llevaban todos los años y de hecho cuando terminé sexto grado, viajamos a Mundo Marino a ver "el show de los delfines". Todos sabemos que nadie es feliz encerrado en un lugar así y que la explotación animal por diversión existe, que en esas cárceles solo hay tristeza y egoísmo, involución e inconsciencia. 



Lo que se pidió hoy fue que el avance de la propuesta de #SinZoo en el parlamento de la Legislatura de La Ciudad, para que se cierre el zoológico y se inicie la creación de el Jardín Ecológico. Porque todos sabemos que los animales en cautiverio y que nacieron así están condenados a no volver de un día para el otro a su hábitat natural.

Fuimos más de dos mil personas hablando por los que no tienen voz, expresando por los que están presos y no hicieron nada, pidiendo por el fin de su perpetua tristeza. Nos manifestamos con un abrazo, con aplausos, con carteles... nos unimos, personas de distintos lugares y edades, por un bien en común. Fue hermoso reunirse con toda esa gente y pedir por lo mismo, fue emocionante agarrarnos las manos sin importar que el de al lado sea un desconocido. Fue hermoso luchar por ellos.



"Frente a estos nuevos paradigmas que nos va planteando la era moderna, la ciudad sigue aceptando, cada vez con menos consenso, es cierto, la existencia de un zoológico que, más allá de lo edilicio, responde a una concepción moral vetusta y obsoleta, errónea y atrasada, la del encierro de individuos (no humanos) para el lucro mediante su exhibición (...). Tengamos en cuenta que, al igual que los circos, los zoológicos están destinados a capturar la atención del público infantil, ahora bien, un espacio como el del zoo de Palermo el único mensaje que le transmite a un niño es que está bien capturar, encerrar y utilizar a “otro” como instrumento de nuestro entretenimiento. Es lo único que nos puede enseñar un Zoo (...). El avance de la ciencia y la tecnología nos ha permitido advertir que cuando vemos un león en el zoo no estamos viendo, en verdad, un león, estamos viendo a un individuo, hecho prisionero, que tiene semejanzas morfológicas con el león, pero al cual le ha sido arrebatado todo el comportamiento propio del león y, a menudo, se trata de animales enfermos, afectados por la “zoocosis” (psicosis del cautiverio), la que padecía Winner, la que padece Arturo, en Mendoza, la que padece cualquier individuo privado de su libertad (...). Así, se comprende que para que el cierre tenga lugar debe cesar ya mismo toda posibilidad de nuevos ingresos de animales, debe censarse y evaluarse a los animales que hoy habitan el zoo, recuperar y rehabilitar a aquéllos que puedan volver a la vida libre, saber cuáles no van a poder ser liberados pero sí alojados en reservas naturales o santuarios, cuáles pueden continuar su vida en predios de libertad controlada. También debemos asumir la posibilidad de que algunos individuos no puedan adaptarse a ninguna de esas situaciones, no obstante podemos evitarles el stress que les ocasiona la exhibición al público y así devolverles algo de la dignidad que les ha arrebatado la cautividad". -Extracción de la Propuesta para la creación del Jardín Ecológico y el cierre del Zoo.

Si quieren ayudar, pueden dejar su firma online acá y pueden pasar a leer acá sobre este proyecto de ley para la creación del jardín ecológico en la ciudad de Buenos Aires.

No más zoológicos.
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10 dic. 2015

Viajes: Volví a La Rioja, provincia de mis raíces

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A la provincia de La Rioja había ido una vez y fue cuando cumplí los quince años. Este año, en enero, fui a pasar mi cumpleaños número dieciocho y además de revivir momentos y emociones en la tierra de mis raíces, conocí y descubrí cosas que cambiaron mi vida. Sinceramente, haber viajado a esta provincia junto con mi familia, fue una de las mejores cosas que hicimos en el 2015 y ahora les voy a contar por qué.


Horas antes de llegar estábamos pasando unos días en Córdoba y para el quince de enero, un día antes de mi cumpleaños, ya estábamos viajando en el auto hacia tierras secas y cálidas riojanas, como le decía cuando estaba en primaria.
Ubicada en el noroeste de Argentina y haciendo límite con Chile, La Rioja forma parte de nuestros mejores paisajes, vinos y aceitunas.

Tierra originaria de diaguitas —agricultores y sedentarios—, capayanes —sedentarios y artesanos— y olongastas —también agricultores—, pueblos originarios que fueron invadidos primero por el Imperio Inca y luego por las conquistas españolas, resistiéndose a estos últimos como Cachalquíes, provocando enfrentamientos que conformaron varias guerras durante muchos años.


Costa riojana

En enero fui a pasar unas semanas a la "costa" riojana, un conjunto de pueblitos medios desolados pero llenos de historia y tradición. También pasé días en Sanagasta y en la ciudad de La Rioja; padecí calor —pero el calor seco, no el húmedo que te destruye como en Buenos Aires—, conocí lugares nuevos, probé vinos, comí aceitunas, higos, frutos secos, uvas, algarrobo y nueces; comí pan casero de los buenos, empanadas riojanas, asado, tortillas, barro luco; también conocí personas y charlé y conviví con la gente local. Además, cumplí el sueño de conocer el pueblo de mis raíces: Ismiango, lugar donde nacieron mis bisabuelos y mi abuelo paterno, hijos de diaguitas y españoles.

Durante esas semanas que visité la costa, estuve hospedada en esta casita en el pueblo de Pinchas, donde nació mi papá.
Y tenía esta vista.

Uno de los vecinos, presta su bicicleta al pueblo. El que la necesitaba la podía usar siempre y cuando la volviera a dejar ahí, en su lugar. Yo la llamo la bicicleta pública (?).

Las cabras salían corriendo de mí.

Estaba lleno de hermosas lagartijas.

Y estos saltamontes gigantes... cuando salió volando me cagué toda.

Esos peces me chupaban los pies. Se los juro.

Fuimos a un lugar con degustaciones gratis. La chica que atendía observó cómo me comí casi todo (todo).

Subí a los cerros, estuve entre las sierras y pasé tiempo en contacto con la naturaleza y viví entre ruinas. Cuando pasé mi estadía en la costa, no podía creer la tranquilidad y la sencillez con la que vivía la gente.

30/01/15
"Es increíble ponerse a pensar en la simpleza de este lugar. Vas caminando por la calle y a la derecha te encontrás con uvas y a la izquierda con duraznos o tal vez una higuera llena de sus frutos maduros. Más adelante, si seguís caminando, hay un árbol de algarrobo ¿qué es esto? Pensás. Mordés uno... es dulce y seco. Seguís caminando hasta llegar a la plaza del pueblo y el lugar está lleno de olivos y aceitunas, casi como si fuesen una plaga. En ese momento te das cuenta de que a veces la tierra nos regala todo eso que no solemos valorar. Y te das cuenta de que vivimos en una tierra rica que da y devuelve vida. Que la riqueza no está entre o debajo de los cerros, en esas minerías. La riqueza de la tierra está en eso que vemos y es más simple: los árboles, los frutos, los pájaros, el agua que cae de las montañas y proviene de los cerros... Estar entre la naturaleza y comer un racimo de uva o un durazno, con tan solo estirar el brazo y arrancarlo, es totalmente distinto a ir hasta la verdulería y pedirle un kilo de esto y un kilo de aquello al verdulero. La naturaleza es lo mejor que tenemos".

De día, en los pueblitos, hacía mucho calor. Luego durante la noche refrescaba y tenía que taparme con una sábana. Por lo general, la gente de ahí vive de la agricultura —las familias poseen sus propias tierras dominadas fincas y trabajan para comercializar sus cosechas— y de la cría de animales, en especial de gallinas y cabras, para hacer el famoso y tradicional quesillo.





Energía eólica.

En uno de todos esos pueblitos de la costa, nació también mi papá y junto a él fui a conocer su antigua casa, sus antiguas tierras y sus familiares: primas y tíos. La tía Tita me contó que encontró, una vez caminando, una cueva donde habían manos marcadas con pintura y un par de flechas por ahí, tiradas y abandonas...
Otra tía que conocí, se dedica a viajar por el mundo y otra es docente.

La gente que vive allá, hoy es mayor de edad y por lo general, todos sus hijos viven en la ciudad o trabajan y estudian ahí. Lo único que queda en la costa son ruinas, historias y gente que tiene mucho para contar y mostrar. Son pueblos que mantienen una tranquilidad antigua. Eso sí, tiene wifi por todos lados.





La pierna de la tía Tita y su perro.



Sanagasta

Cuando fui a la ciudad de Sanagasta, lugar repleto de sierras pampeanas, me encontré con una tierra más urbanizada y poblada. Caímos justo para el famoso festival chayero y a penas se podía transitar entre tanta gente que venía de la ciudad y otras provincias. Se me dificultó caminar por la calle sin parecer desapercibida con la cámara, ya que todos se daban vuelta a verme ¡y no los podía fotografiar en paz!

Esta chica se acercó a nosotros y charlamos un rato con ella.






La ciudad

Durante mi estadía en la ciudad de La Rioja, me morí de calor —literal— ¿cómo hacen para vivir con 40°C de sensación térmica? Les juro que no me alcanza entenderlo y con tan solo acordarme se me corta la respiración (?). La ciudad, al lado de los pueblos, es lo más caluroso que existe.
La primera vez que había llegado, fue en el 2012 y el pueblo estaba luchando contra la megaminería a cielo abierto por el Famatina. Yo estuve ahí presente y los acompañé. Esta vez ya no estaban... habían ganado su lucha. Siempre van a estar en mi memoria.








Este año encontré una ciudad más tranquila —aunque demasiado transitada—. En la plaza central siempre había algún evento recreativo o musical y por la noche casi todo era una fiesta. Eran las doce de la noche y la gente seguía ahí como si fueran las ocho y claro, al otro día los negocios abrían tarde. "Es por el calor", nos explicó un amigo riojano de papá. "Acá nos despertamos tarde y nos dormimos tarde, y más en vacaciones como ahora. La noche es nuestro día o sino hay que vivir a aire acondicionado", nos habló con su peculiar acento riojano.

Carta al pueblito de mis raíces

01/02/15

"Hoy nos pasó algo hermoso, fuimos a Ismiango, pueblo de mis raíces, pueblo donde nació mi abuelo y mi bisabuelo paterno; descendientes de diaguitas y españoles. Desde que tengo uso de razón más o menos, papá me contaba sobre este lugar y La Rioja. Hoy se cumplió el sueño de conocer ese pueblito chiquito, solitario, inspirador, único, natural, inolvidable, tranquilo, especial… el pueblo costeño que tiene la mejor vista de todas; realmente superó a todos los que visitamos.
Haber estado un tiempo en ése lugar me produjo una emoción enorme, los ojos se me humedecían, era algo que no podía controlar. Conocí a mis tías, conocí a parientes y conocidos de papá que nos llenaron de emociones inexplicables; entre charlas, risas, anécdotas, recuerdos, relatos y una gran bienvenida. Nos abrieron las puertas y no solo nos atendieron bien, nos llenaron de un poco de Ismiango, ése pueblito que por ahora solo tiene siete casas que de seis son de parientes míos. Nos llenaron de un poco de sus tierras, de mis tierras. No puedo creer que un lugar tan hermoso exista, sinceramente no puedo describir todo lo que siento después de volver de ahí.
Nos dieron uvas, duraznos, quesillo de cabra, nos llevaron a conocer arriba de los cerros, nos mostraron sus cabras, nos contaron historias y nos invitaron a almorzar. Un pueblito que casi no es pueblito de tan pequeño que es, habitada por gente increíble que no vive en Ismiango por vivir, sino porque la eligen por sus miles de virtudes: porque sí, porque es el lugar es hermoso, por la vista, por la tranquilidad, porque a la noche en el cielo ves el universo completo, porque Ismiango te atrapa y no te deja ir, porque en verano es fresco, por la historia, porque es suyo, por el aire, porque caminando capaz que encontras una flecha arqueológica o alguna que otra cosita que le pertenecían a los pueblos originarios, por el paisaje, por los cerros, por absolutamente todo.
Emocionada por conocer Ismiango, con lágrimas en los ojos digo que amo este lugar con todo mi corazón y con toda mi alma, y que no dudo en volver a visitarlo una y otra, y otra y otra vez. Porque me enamoré de Ismiango".





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