27 jun. 2015

Reflexiones filosóficas: Perdidos

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Cuando nos veo, nos veo perdidos. No es que lo esté planteando por mera subjetividad; bueno, aunque casi todo lo que se plantea comienza siendo subjetivo. Pero es algo que ya se sabe y que se ve siempre: estamos y vivimos perdidos.
Perdidos en nuestra cabeza, en nuestros problemas y sentimientos, en lo que nos gusta, en lo que nos pasó ayer, en lo que puede pasar mañana.
Perdidos en alguien, en algo, en eso y en aquello. Perdidos en lo que queremos, sentimos y necesitamos. Siempre estamos mirando algo o hacia algún lugar, casi nunca donde estamos parados.
Porque, ¿por qué queremos lo que hay y tenemos ahora si se puede tener más?

Me di cuenta de que últimamente nos observo mucho como sociedad y sujetos. Cuando viajo, se me hace imposible no mirar a la gente y darme cuenta de que todos andan por la vida perdidos en sus cosas.
Esas miradas cansadas y desorbitadas, siempre mirando para otro lado: la ventana, el piso, el techo, el celular, un libro, el vendedor ambulante, la puerta que se abre y se cierra, la persona de al lado o la persona de enfrente. Otros se centran en lo que hay afuera de esa ventana; seguro se encuentran con un par de graffitis, alguien durmiendo en el piso en alguna vereda, mucha gente caminando en dirección opuesta, muchos negocios comerciales promocionando sus ofertas, algún que otro perrito caminando por ahí; algunas casas lindas y nuevas, otras antiguas y cuidadas, otras totalmente viejas y descuidadas porque tienen más historia que las recientes. Siempre, pero siempre que miran se encuentran con algo y se pierden en ello.


A veces, creo yo, necesitamos perdernos para sentirnos alguien. Necesitamos hacerlo para no encontrarnos y darnos cuenta de que todos somos una misma cosa andante que se pierde porque elige perderse y estamos así porque así lo quisimos.

Somos una sociedad extraña, que en el espacio público camina y elige ignorar al otro, esquivar al de al lado y seguir caminando. Cada uno se dirige hacia algún lugar, cada quien sigue su camino y no importa lo que hace el otro, porque estamos perdidos en hacer lo que nos importa. Aceptamos que hay que cruzar la calle cuando percibimos que la luz blanca se encendió y el símbolo de la personita caminando nos dice que lo hagamos; aceptamos que esas líneas horizontales plasmadas sobre el asfalto nos indican por donde tenemos que hacerlo para continuar por nuestro camino. Aceptamos que en el espacio público sólo se transita y se es alguien más. Aceptamos reglas impuestas naturalmente, reglas que nos dicen qué hacer y que no hacer ahí. Reglas que nos muestran que hay un yo y hay un otro; que el otro puede ser distinto, que me puede dar miedo, me puede sorprender o me puede gustar si es que cumple con cierto rol o estereotipo social.

Al que entrega volantes muchas veces lo ignoramos o evitamos, al artista callejero lo contemplamos -a veces nos gusta lo que hace y a veces no, le dejamos algo o seguimos-, al señor que le faltan dos piernas y que está sentado en la calle esperando una colaboración económica por los demás, lo miramos sin expresión, pero con cierta compasión o indiferencia -depende del día, depende cómo estemos de humor-. El que va caminando en traje y corbata hablando por celular nos da la impresión de que no tiene vida pero sí tiene todo, incluso más que todos nosotros que leemos esto. La viejita que va caminando con el carrito de verduras y un bastón en mano, nos da a entender que aunque le quede poca vida, hoy tiene el almuerzo asegurado. El hippie de la esquina que vende pulseras artesanales nos da a entender que es un vago porque no está haciendo lo que todos debemos, cuando en realidad él está más perdido en cumplir sus sueños que nosotros con nuestras obligaciones. Esas personas que entran a los comercios con las manos vacías y bolsillos llenos, y que salen con las manos llenas y los bolsillos quemados, cuando seguramente la mitad de esas cosas que compraron las van a desechar mañana. Todos son un alguien que se homogeneiza, que acepta y que se constituye como parte de la sociedad.


Somos algo que no solo quiere tener, sino mayormente parecer y hasta incluso no nos podemos conformar con sólo parecer y no tener, porque si no tenés no sos nada.
Estamos perdidos en eso que queremos parecer y tener; todo el tiempo consumimos, nos perdemos en los límites, en los estímulos, en lo poco que vemos y creemos. Estamos perdidos en convencernos de seguir sometidos a esas normas y rutinas porque creemos que están bien; que si escapamos de esta esfera coercitiva y hacemos algo distinto ya hay algo mal en nosotros y por eso aceptamos todo eso, porque estamos perdidos y no conocemos ni lo sabemos todo.


Lo extraño es lejano y nos aferramos a lo cercano y conocido para sentirnos protegidos. Aceptamos el sistema, los hechos sociales, los estereotipos; aceptamos el hecho de que a la noche se duerme y de día "vivimos". Que si no tenemos plata no podemos ir al cine (algunos no lo aceptan y roban, claro). Aceptamos las cosas y no cuestionamos, nos callamos porque nos sentimos obligados y nos conviene. Somos una sociedad que se produjo, que se formó y se destruye a sí misma. Porque siempre estamos perdidos: ahí, allá, acá. En esto, en eso y en aquello. Somos miradas y ojos que dicen algo, somos rostros que reflejan una sola cosa, somos acciones, gestos, palabras, interacciones, discursos, historias, ideas y pensamientos. Somos eso que queremos y no queremos, eso que tenemos y no tenemos. Somos lo mejor y lo peor que existe sobre el planeta Tierra. Somos la mejor y peor perdición de nosotros mismos.

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17 jun. 2015

Música: el rock alternativo de Young Guns

19 comentarios:
Hace unos meses había escrito un post sobre la música electrónica y muchos de ustedes me comentaron que eran más de escuchar rock y de esos géneros pesaditos, pensé "genial, esta es la oportunidad para presentarles esta banda que tanto me encanta".



A Young Guns los conocí de casualidad en el 2012 mirando gameplays (no pregunten de qué) con mi hermana Agustina. El primer tema que escuché de ellos fue Weight of the World y automáticamente me sentí completamente enamorada. Sinceramente fue amor a primer sonido y hasta el día de hoy sigo totalmente enganchada.

¿Tienen ganas de conocer una banda genial de rock alternativo? ¿Tienen ganas de saber sobre ellos y escuchar sus mejores temas? Vayan a la cocina, preparen un café y los auriculares que de acá salen fascinados.


Este tema es Weight of the World, el primero que escuché de ellos y con el cual me enamoré.

Young Guns es una banda británica que nació en Inglaterra en el 2009 y está constituida por cinco integrantes: un vocalista (Gustav Wood), un baterista (Ben Jolliffe), un bajista (Simon Mitchell) y dos guitarristas (Fraser Taylor y John Taylor). Lanzaron su primer tema y video el 2 de febrero del mismo año, titulado "In the night" (uno de mis temas favoritos, por cierto); y luego dieron a luz su primer Extended Play (EP) con temas que los llevaron casi a la cima como: Weight of the World y Daughter of the Sea. Para mi gusto, temas geniales que no me canso de escuchar.

¿Pero qué es lo que tiene esta banda que tanto me gusta?
No sabría explicarlo muy bien, porque como les dije anteriormente, fue amor a primer sonido y creo que ustedes también deberían probar si les pasa lo mismo.

  
Este es otro de sus mejores temas (uno de los más lentos, por cierto). El video es excelente, véanlo y saquen conclusiones. Es el día de hoy que lo vuelvo a ver e interpreto siempre algo nuevo.

Young Guns actualmente tiene tres geniales trabajos discográficos: All Our Kings Are Dead (2010), Bones (2012) y Ones and Zeros (2015). Todos ellos con un excelente rock, de vez en cuando algo melódico, y tremendas letras en todos sus temas que te dejan la piel de gallina.

Gustav Wood le da vida a la banda con una voz cálida y penetrante (adictiva, también) que se te hace imposible no querer dejar de escucharlo.
Acá en Argentina, por lo menos, son desconocidos. Lo más masivo que tienen como público en Sudamérica son los brasileros (que ya tuvieron la oportunidad de escucharlos en vivo, por supuesto). Hasta hace unas semanas, Young Guns lanzó su tercer álbum y no quería desaprovechar esta oportunidad de hacerlos conocer un poquito más.
Es mi banda favorita, sólo se la recomendé a personas muy cercanas que creí que merecían conocerlos y ser dignos de oír sus temas. Así que siéntanse importantes, porque hoy se los estoy presentando a ustedes.

Me sorprende el hecho de que Young Guns no haya producido esa explosión mundial de fama que suelen tener otras bandas. Creo que ellos tienen todo lo que quiere, necesita y pide el público "rockero". En mi opinión, debe ser que su discográfica no debe aplicar buenas estrategias de marketing y como se toman su tiempo para lanzar sus discos y no son del todo constantes, no logran realizar este "bum" que necesitan para ser conocidos y admirados mundialmente.
Deberían darles una oportunidad, escuchar sus temas, prestarles atención a las letras, investigarlos un poco por youtube y van a ver que es una banda que se merece más de lo que tiene. Son geniales, son únicos, son adictivos, son alucinantes, fantásticos e inolvidables.

  
Este es uno de sus temas principales, Bones es el favorito de la mayoría de quienes los escuchan.






Tema actual que salió este año, hace unos poquitos meses.


Daylight es el último video que lanzaron, justamente el mes pasado. Escúchenlo que está buenísimo.

Ah, y si quieren ver más videos y escuchar todos sus temas completos (está su último álbum que salió la semana pasada), no duden en entrar a su cuenta de Youtube. Se van a volver adictos.
Sinceramente, desde el primer día que los escuché hasta el día de hoy, no me canso de Young Guns (ni la voz de Gustav Wood, por supuesto).

Miren, miren esto♥:


El mismísimo Gustav Wood me contestó una vez en twitter y no sólo me contestó, me corazoneó♥♥ a ver a ver, ¿quién supera esto?



En fin, ¿escucharon alguna de las canciones? ¿Cuál les gustó más? ¿Vieron que son únicos?

Larga vida a Young Guns♥
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7 jun. 2015

Ustedes

19 comentarios:
Hoy me levanté con ganas de escribir sobre la nada misma, porque otra cosa no me sale. Quiero traerles una reseña, unas crónicas universitarias, un post sobre viajes y fotos y no puedo, no me sale.
Últimamente mis ganas de escribir son tantas que termino escribiendo nada como hoy, como ahora.
No sé, tengo la cabeza en otro lado y a la vez toda desordenada. Ni sé por qué estoy escribiendo esto... bah, en realidad sí, es por ustedes.
Ustedes que me visitan, que me leen, que me comentan y me hacen sonreír.
Últimamente me andan pasando muchas cosas que me ponen mal, tan mal que hasta me sacan las ganas de escribir, ¿y saben qué hago? Entro a mi blog y leo lo que me dejan por acá... y realmente me hacen sentir muy bien. Me dan esas ganas que a veces me faltan, me dan esa motivación y razón para seguir escribiendo acá.
Sean conscientes de que me levantan el ánimo muchas veces y se los digo en serio.
Mi cabeza nunca antes había sido un quilombo tan grande como el de ahora, todo lo que me está pasando -la facultad, mi salud, mis viejos se separaron y otras cosas más- me están golpeando fuerte y estoy mal, desorientada, confundida y desanimada.
En cambio leerlos y hasta incluso hablar con alguno de ustedes me hace bien.
Hoy no les traigo más nada que la nada, porque sinceramente no sé qué estoy escribiendo, ni sé por qué estoy haciendo esto... pero gracias, gracias a ustedes por tanto, siempre.
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